Nikolái Rimski-Kórsakov
En
1871, siendo aún oficial de la marina, fue nombrado profesor en el Conservatorio
de San Petersburgo, función que habría de ejercer hasta su muerte. Función
solo abandonada, cuando los acontecimientos políticos de 1905 provocaron que
fuese, provisionalmente, suspendido al haberse opuesto a las medidas
disciplinarias tomadas contra los estudiantes del Conservatorio. En
1873, abandonó la marina, siendo designado inspector de las orquestas militares
de la tropa, puesto que mantuvo hasta 1884. Desde entonces, su dedicación a la música
fue absoluta.
En el
periodo comprendido entre 1874 y 1884, fue director de orquesta en los
conciertos dados en la Escuela gratuita de música, y subdirector de la Capilla
Imperial, entre 1883 y 1893. A partir de 1886 dirigió los conciertos
sinfónicos rusos creados por Beliaiev. Desde principios de la década de los
años 90, hasta los primeros del siglo XX atravesó un período de gran
creatividad, dedicándose, principalmente, a la ópera.
Desde
el punto de vista técnico, Rimski-Kórsakov fue el miembro mejor preparado del Grupo de Los Cinco, a pesar de que, como en los casos de sus compañeros,
su dedicación a la música no fuera, en sus inicios, profesional. Como la
mayoría de los músicos de su generación, buscaba plasmar en sus óperas un
carácter que fuera más auténticamente ruso, tanto en los temas, como en la
música que sus predecesores.
En su elaboración
partió de personajes de la poesía popular, de viejos cuentos, de ritos eslavos,
de temas legendarios y del romanticismo de Oriente, tratando la ópera con gran
variedad de estilos y riqueza musical. Pero también tuvo tiempo de ocuparse de
temas en los que se manifestaba claramente la tendencia política. Tal es el caso
de El gallo de oro, entre 1906 y 1907.
Maestro
de la orquestación, ocupa un lugar destacado en la música sinfónica de finales
del siglo XIX, llegando su influencia hasta Debussy y Ravel. En sus
composiciones utilizó tanto los modos antiguos de la iglesia como los poco
frecuentes con intervalos aumentados y disminuidos. Entre otras muchas piezas,
escribió: Entre 1865 y 1884, tres Sinfonías, Sinfonietta
sobre temas rusos, en 1884, Capricho español, en 1887 y Sheherezade,
un año después. También finalizó y reinstrumentó algunas obras de Músorgski,
como es el caso de La Khovantchina y Boris Gudonov,
entre otras, de Borodín
El príncipe Igor, de Dargomijsky El Convidado de piedra y preparó
numerosas partituras de Glinka para su edición. Entre sus óperas encontramos
títulos como Mlada, escrita entre 1889 y 1890, Noche
de Navidad, entre 1894 y 1895, Sadko, entre 1895 y 1896 y Leyenda
de la ciudad invisible de Kitej y de la virgen Fevronia, entre los años 1903
y 1905.
Desde
principios de 1890, venía padeciendo una angina de pecho, que le iba
desgastando lentamente, pero el estrés que le produjeron los acontecimientos que
tuvieron lugar durante la Revolución de 1905, aceleraron el proceso, impidiéndole
trabajar, a partir de diciembre de 1907. Falleció el 21 de junio de 1908 en su
finca de Liúbensk, cerca de Luga, a unos 200 km al sur de San Petersburgo,
siendo enterrado en el Monasterio de Alejandro Nevski de San Petersburgo,
cerca de las tumbas de Borodín,
Glinka, Músorgski
y Stásov.
Escuchemos El vuelo del moscardón.
Ramón Martín
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