Aleksandr Borodín
Borodín
recibió una educación esmerada, y debido a su buena disposición, recibió las
primeras lecciones de música, aunque, por influencia de su padrastro, sintió la
llamada de la ciencia, ingresando en 1850 en la Academia de Cirugía Médica
de San Petersburgo, donde se interesó por la Química. En 1856 terminados
sus estudios de Medicina, con el grado de Doctor, trabajó en un hospital.
Situación que no duró mucho, ya que se trasladó a Alemania para profundizar sus
estudios, aunque nunca ejercería de médico.
En 1859,
estudió en la Universidad de Heidelberg, con Gustav Kirchoff y Robert
Bunsen, descubridores del cesio y del rubidio. Allí coincidió, con famosos científicos
como Mendeleev, Sechenov, Erlenmeyer y Botkin. Allí, se especializó en el campo
de la química orgánica, formulando los productos que se derivaban del
benzaldehido, al calentarlo. Su proceso se basó en la producción y análisis de
derivados, por medio de sus reacciones con el cloruro de etilo. Otra de sus
investigaciones se ocupó de los derivados monobromados de los ácidos valérico y
butírico, mediante el uso del bromo sobre las sales metálicas de dichos ácidos.
Borodín
realizó diversos viajes con sus amigos químicos, visitando entre otros lugares
París e Italia. En mayo de 1861 conoció a una joven pianista rusa de 29 años,
Ekaterina Sergeyevna Protopopova, que había sido enviada a Alemania para recibir
tratamiento de la tuberculosis. A su lado descubrió el repertorio de Chopin,
Schumann
y Liszt.
La recién nacida amistad entre los jóvenes se transformó en amor y durante una
visita a Baden-Baden se comprometen. En octubre viajan a Italia, para mejorar
la salud de la muchacha, y allí formalizan su amor. En principio, la idea era
dejar a Ekaterina en Pisa, a pesar de que, la separación, resultaba demasiado
dolorosa. Pero allí conoció a los químicos italianos, Lucca y Tassinari que le
ofrecieron trabajar en su laboratorio. Esto le resultaba beneficioso, ya que
podía seguir junto a su amada, y, además, poder realizar sus experimentos
científicos. En Italia, tenía otra ventaja: que podía trabajar al aire libre
incluso en invierno, teniendo en cuenta que, debido a la toxicidad de los
productos, en aquella época se trabajaba fuera del laboratorio.
En
Italia permaneció junto a Ekaterina durante el invierno de 1861, hasta la
primavera siguiente. Pero Borodín no se olvidó de la música, empleando su
tiempo libre en la composición y aumentando las relaciones con otros músicos.
Su prometida mejora y ambos pueden regresar a Rusia, a donde llegan el 20 de
septiembre de 1862. Ekaterina, bastante mejorada, vuelve a su hogar en Moscú,
pero la pareja se ve separada, al aceptar Borodín, el nombramiento de la cátedra
de Química Orgánica de la Academia Militar de San Petersburgo, pero su
relación no se apaga con la distancia.
En el otoño de 1862 conoce a Mili Balákirev, entrando en contacto con el famoso Grupo de los Cinco. Balákirev le anima a componer. Pero su trabajo como investigador químico, no le permite dedicar mucho tiempo a la música, por lo que su proyecto de escribir una sinfonía se desarrollará lentamente. El 17 de abril de 1863 Borodín y Ekaterina, se casan. Un matrimonio que solo se separará por la muerte del compositor.
A
principios de la década de los 70 empieza a dedicar más tiempo a la
composición. Visto el éxito obtenido con su primera sinfonía, piensa en 1869, escribir
una nueva, terminando, el primer movimiento, en 1871. Pero, el proyecto de esta
nueva sinfonía se ve frenado por la ilusión de componer una ópera, “El
Príncipe Igor”, que comenzará en 1869 y en la que trabajó hasta su muerte.
En 1877
viaja a Weimar, donde se reencuentra con Liszt.
En sus últimos años presta una mayor atención a la música, pero muere,
repentinamente, el 27 de febrero de 1887, a causa de la ruptura de una arteria
coronaria, durante la celebración de una fiesta en su casa, en la cual, interpretó
al piano fragmentos de su tercera sinfonía que estaba escribiendo.
Recreémonos con una muestra del genial compositor: Las danzas Polovtsianas de El Príncipe Igor.
Ramón Martín
En vez de poner el enlace al video lo puedes integrar en el artículo. Saludos
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