Palmiro Togliatti

 



Palmiro Togliatti nació en Génova, el 26 de marzo de 1893 en el seno de una familia de clase media. Sus primeros estudios los realizó en un instituto de Cerdeña haciendo, en 1911, los exámenes para ingresar en la Universidad de Turín junto a Antonio Gramsci. Se graduó en Derecho y Filosofía y Letras. La estancia en Turín forjará su carácter, ya que al ser la ciudad más industrial de Italia, el Proletariado tenía más conciencia de clase; por lo que mantiene contactos con los obreros, inscribiéndose en la Juventudes Socialistas desde donde colabora con los semanarios Il Grido del Popolo y Avanti! Aunque su vida política da comienzo en el Partido Socialista Italiano en 1914, poco antes de que diera comienzo la Primera Guerra Mundial, donde combatió como oficial voluntario, siendo herido en combate y enviado a casa, de donde regresó al final del conflicto. De regreso a Turín, formó parte del grupo liderado por Gramsci que publicaba el periódico L'Ordine Nuovo, fundado en 1919 mientras trabajaba como profesor. El año 1920, en pleno Biennio rosso, es nombrado secretario del Partido Socialista de Turín, aunque debido a la lucha entre socialistas y comunistas, le llevará a fundar el Partido Comunista de Italia.
    En 1922 se traslada a Roma para dirigir la publicación Il Comunista, cuyos artículos se centran en analizar el fascismo y en la crisis que sufre el Partido Socialista. Dos años más tarde, en 1924 unos fascistas intentan asesinarlo en la redacción del periódico. Tras la supresión del periódico vuelve a Turín donde vuelve a encargarse del L'Ordine Nuovo que estaba siendo editado de manera clandestina.


Al ser ilegalizado el Partido por el gobierno fascista en 1926, Togliatti fue uno de los pocos dirigentes que no fue arrestado, porque se encontraba en una reunión de la Internacional Comunista en Moscú bajo el pseudónimo de Ercoli. Durante las décadas de 1920 y 1930, en el exilio, organizó la reunión clandestina del PCd’I en Lyon del año 1926, donde sería elegido representante italiano en la III Internacional, celebrada en Moscú, y la de Colonia-Düsseldorf de 1931. En 1927, fue elegido Secretario General del Partido por lo que debe marchar a París, donde trazará las directrices a seguir en la clandestinidad. Además vuelve a editarse, de manera clandestina, en Francia Lo Stato operaio del cual será director. En 1935, fue elegido miembro del Secretariado del Komitern cargó que ocupará hasta su disolución en 1943. En 1934, había firmado, en París, un pacto con los socialistas italianos trascendente para la lucha antifascista.
    Durante el año 1937, participó en la guerra civil española como máximo responsable en España de la Internacional, con el encargo de asegurar que, el Partido Comunista de España ejecutara fielmente la línea política fijada desde Moscú, consistente en lograr, a toda costa, la unidad en el bando republicano, primando el objetivo de ganar la guerra sobre el de hacer la revolución. En esa medida, hay sectores que le atribuyen una responsabilidad —al menos política, si no directa y personal—, en algunos episodios oscuros que tuvieron lugar en el bando republicano, desde el exterminio del POUM, al asesinato de Andreu Nin, pasando por la depuración de las Brigadas Internacionales.
    En 1939, es detenido en Francia, siendo liberado tras el Pacto Ribbentrop-Mólotov, por lo que se trasladó a la Unión Soviética y permaneció allí dirigiendo las emisiones de Radio Moscú a Italia durante la Segunda Guerra Mundial. Durante estas emisiones, bajo el pseudónimo de Mario Correnti y con el título de Discursos a los italianos llama a la resistencia contra la Alemania nazi y la República Social Italiana de Mussolini.
    En 1944, regresó a Italia, y bajo su dirección el PCI desarrolló el llamado Giro de Salerno (Svolta di Salerno), basado en el apoyo a las medidas democráticas necesarias para implantar la República y el abandono de la lucha armada para establecer el socialismo. Este giro a la derecha, que se enfrentaba con las demandas de un amplio sector de sus bases, trajo consigo el desarme de los miles de partisanos comunistas de la Resistencia Italiana. Togliatti fue nombrado ministro de Justicia, y ese mismo año funda la revista Rinascitá en el que expone su visión del «Partido Nuevo» como la organización necesaria para hacer de vanguardia en la lucha del pueblo italiano por la liberación nacional, y dice: “cuando hablamos de partido nuevo entendemos un partido que sea capaz de traducir en su política, en su organización y en su actividad cotidiana, ese profundo cambio que ha acontecido en la posición de la clase obrera respecto a los problemas de la vida nacional. La clase obrera, habiendo abandonado la actitud de mera oposición y crítica que mantuvo en el pasado, quiere asumir hoy, junto a las otras fuerzas consecuentemente democráticas, una función dirigente en la lucha por la liberación del país y para la construcción del régimen democrático”.
    Tras ocupar el Ministerio sin cartera en el gobierno del general Pietro Badoglio, sirvió, en 1945, como Viceprimer ministro en el gabinete del democristiano Alcide De Gasperi. A pesar de la opinión contraria de su Partido, votó a favor de incluir los Pactos de Letrán en la Constitución de la República Italiana. En las elecciones generales de 1946, el PCI obtendría el 19% de los votos y 104 escaños. Durante la crisis de 1947, los ministros comunistas fueron cesados, y Maurice Thorez, líder del Partido Comunista Francés, fue forzado a dimitir del gobierno de Paul Ramadier junto a los otros cuatro ministros comunistas.
    Como en Italia, el partido comunista era muy fuerte y participaba en la alianza de gobierno con socialistas y democristianos (el llamado Tripartisme) y había obtenido el 28,6% en las elecciones generales de noviembre de 1946. En 1948, Togliatti lideró al PCI en las primeras elecciones tras la instauración de la República en la alianza Frente Democrático Popular, junto al PSI, que obtuvo el 31% de los votos.
    El 14 de julio de 1948, Togliatti sufrió un atentado, donde fue seriamente herido, creándose una gravísima crisis política en Italia, que incluyó una huelga general convocada por la Confederación General Italiana del Trabajo. Los llamamientos a la calma de Togliatti impidieron una mayor extensión de la movilización comunista, que podría haber iniciado un proceso revolucionario en el país.
    Bajo su dirección, el PCI se convirtió en el segundo partido político de Italia y en el mayor partido comunista de Europa Occidental. Aunque en la oposición a nivel nacional, accedió al poder en numerosos municipios y en grandes regiones y provincias como Emilia Romaña, Toscana o Umbría.
    En 1953 luchó contra el intento de la Democracia Cristiana de instaurar un sistema electoral mayoritario similar al de Reino Unido o Estados Unidos, lo cual habría beneficiado al centro-derecha, que finalmente no fue aprobado. En las elecciones de noviembre de ese año el PCI obtuvo el 22,6 % de los votos. A pesar de su estrecha relación existente con la Unión Soviética, el liderazgo de Togliatti no fue cuestionado tras la Revolución Húngara de 1956, que en la mayoría de los países causó enormes conflictos en el seno de la izquierda. Al mismo tiempo comenzó la defensa de la teoría del policentrismo (unidad en la diversidad de los partidos comunistas). En las elecciones de 1958 el PCI siguió en ascenso, así como en las de 1963, cuando llegó al 25,2 % de los votos, aunque volvió a quedar lejos de alcanzar la mayoría relativa.


Togliatti murió el 21 de agosto de 1964 debido a una hemorragia cerebral mientras se encontraba de vacaciones junto a su pareja Nilde Iotti en Yalta (Unión Soviética), aunque, según sus colaboradores, en realidad se encontraba allí para dar su apoyo a Leonid Brézhnev como sucesor de Nikita Jruschov al frente del Partido Comunista de la Unión Soviética. Le sucedió como Secretario del PCI el dirigente comunista Luigi Longo. A este le sucedería en 1972 el pupilo favorito de Togliatti, Enrico Berlinguer, que sin embargo acabaría con muchas de las políticas defendidas por aquel. Tras su muerte, en la URSS, se le dio el nombre de Togliatti a la ciudad hasta entonces llamada Stravrópol del Volga, a modo de homenaje, por parte del líder comunista soviético Leonid Brézhnev.
    Togliatti fue muy criticado por parte de muchos historiadores italianos por no haber condenado la intervención soviética en la Hungría de 1956. También ha sido criticado por sus buenas relaciones con el presidente de Yugoslavia, Josip Broz Tito, que era considerado un disidente por la dirección del PCUS tras su ruptura con Stalin en 1948. Pero no acaban ahí las criticas, ya que ha sido criticado por su balance de las políticas de Stalin, tras la muerte del líder soviético, en 1953, afirmó: “Iósif Stalin es un titán del pensamiento. Su nombre debe dársele al conjunto del siglo…”. Años más tarde, en 1956, tras la desestalinización, declaró: “Stalin ha diseminado tesis falsas y exageradas, y fue víctima de una perspectiva desesperada de la persecución sin fin”. Un año más tarde, Togliatti insistió en que había desconocido los crímenes de Stalin.
    La Vía Italiana al Socialismo que propuso, hizo que el PCI girara hacia posiciones más independientes, a condenar la invasión soviética de Checoslovaquia en 1968 que acabó con la Primavera de Praga y sentó las bases para el eurocomunismo de Berlinguer. A pesar de estas contradicciones, Togliatti es visto positivamente como uno de los creadores de la República Italiana y su Constitución.


El Siglo XIX español, es un repaso por algunos de los acontecimientos que tuvieron lugar en una España que llegaba a dicho siglo como una potencia venida a menos y que saldrá de el en unas condiciones que podemos considerar penosas, ya que perdía los únicos territorios de una Imperio que llegó a dominar una parte importante del mundo.

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Ramón Martín

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