Luigi Longo

 




Nació el 15 de marzo de 1900 en Fubine Monferrato, región del Piamonte. Siendo estudiante del Politécnico de Turín, se afilió a las Juventudes Socialistas, convirtiendose pronto en un activo colaborador de la corriente marxista del Partido Socialista Italiano (PSI), formando parte del periódico L’Ordine Nuovo, dirigido por Antonio Gramsci. En 1921 intervino en la creación del Partido Comunista Italiano (PCI), del que fue uno de sus dirigentes más importantes.
    Tras una serie de propuestas en La Internacional para prestar un apoyo solidario con los combatientes españoles, en Europa se acordó crear un contingente militar. A finales del mes de agosto de 1936, Luigi Longo, por entonces representante del PCI en Moscú, viajó a Madrid para conseguir los apoyos necesarios entre los dirigentes del PSOE y del PCE. A pesar de que Indalecio Prieto y José Díaz aceptaron dicho proyecto, Largo Caballero fue más reticente.
    El 17 de octubre Longo, Wisniewsky y Rebière se reunieron con el presidente del gobierno republicano, Largo Caballero. Durante la entrevista Longo aseguró, aunque no fuera cierto, que poseían armas para abastecerse; Caballero preguntó por la organización prevista de las brigadas, a lo que el italiano respondió que sería en batallones y que habría un único mando, formando un “vasto frente popular”. Cinco días después y tras finalizar las negociaciones del gobierno con los comunistas soviéticos, españoles e internacionales se firmó el decreto por el que se creaban las Brigadas Internacionales. Ultimados los detalles con Diego Martínez Barrio (encargado de la reorganización del Ejército republicano) se instaló en la rue Lafayette de París, la Oficina Central de Reclutamiento. Desde donde, los voluntarios eran enviados a Barcelona y, desde allí, a Albacete, Cuartel General y Comité Militar de las Brigadas.
    Longo, que tomó el apodo “Gallo”, fue designado comisario político de las Brigadas. Se trasladó desde París a Madrid y, tras conocer que debía operar en Albacete se trasladó, inmediatamente, ya que llegaban los primeros setecientos voluntarios. En noviembre se creó una comisión de cuadros militares, asumiendo Longo la dirección política central, supervisando junto a André Marty, director general de las brigadas, el nombramiento de cuadros. Unos meses más tarde, “Gallo” fue nombrado comisario inspector general de las Brigadas Internacionales. Cuenta Luigi Longo, que uno de los primeros problemas a los que se tuvo que enfrentar en Albacete fue al de los grados y el saludo, ya que, los recién nombrados oficiales, se resistían a llevar galones y a recibir el saludo de sus inferiores, puesto que se negaban a poner en práctica la autoridad ligada a su grado. La mayoría se sentían molestos por tener que adoptar una actitud firme y exigente respecto a sus subordinados, los cuales, en muchos casos, eran compañeros de trabajo, de sindicato o siempre habían sido buenos amigos.


A principios de noviembre, en el Cuartel General, se estaba formando la XII brigada. Vital Gayman recibió la orden de enviar dicha brigada al frente de Madrid, negociando un día más de plazo para esta movilización. En veinticuatro horas la XII Brigada había sido constituida. Esa misma noche Marty dio un discurso a las tropas del nuevo cuerpo en la plaza de toros de Albacete, en el cual Gallo no pronunció ni una palabra, pasó a ser el comisario político de esta brigada, aunque no permaneció mucho en el cargo. Es de destacar que su opinión sobre las cualidades y tareas a realizar por los comisarios políticos distaba de la de sus compañeros, como en el caso de André Marty; el cual mantenía que un comisario no podía actuar como representante de la tropa, mientras que Gallo defendía una relación más cercana. En este caso hay que darle la razón a Longo, ya que los brigadistas, eran trabajadores, no militares.
    Tras conquistar, a finales de diciembre, los sublevados Lopera, estalló el caso Delassale, en el cual Longo tuvo un papel clave. El general Walter, que se encontraba atendiendo heridos, vio retroceder, procedente del frente, a una columna de soldados, encabezados por el comandante Delassale y su comisario político. Los combatientes protestaban porque hacía tres días que no comían y Walter, tras insultarles, los llevó de nuevo al frente. El comisario político reapareció al poco tiempo, pero Delassale desapareció, siendo la tarea de Gallo y Marty encontrarle; descubriendo que estaba en casa de una enfermera amiga suya. Le llevaron ante un tribunal militar que le condenó a muerte.
    Entre el 6 y el 27 de febrero, mientras tenía lugar la Batalla del Jarama, Longo participó activamente; afirmando que, de media, cada brigada comenzó con entre 2000 y 2500 hombres, acabando con unos 1500; a lo que habría que sumar los entre 2000 y 3000 heridos y los centenares de desaparecidos y prisioneros. Citaremos, al respecto, unas palabras de su libro: “El sacrificio de tantos voluntarios internacionales y combatientes españoles ha contribuido a lograr una nueva victoria en la lucha por la defensa de Madrid y de la república. La dureza de la lucha solo puede doblegar a los débiles y a los cobardes… Los voluntarios internacionales han demostrado no temer ni los sacrificios ni la lucha por más dura y encarnizada que sea”.
    En 1937, durante la reorganización de las brigadas, los italianos, hasta entonces dispersos por las diferentes brigadas, recibieron la orden de unirse a la XII Brigada con el fin de formar una unidad italiana y española. El primero de mayo, Luigi fue testigo de la formación de la nueva Brigada, la cual pasó a llamarse como su primer batallón, Garibaldi, participando en Brunete, Belchite, Extremadura, Aragón y Ebro.
    Por entonces, el ejercito republicano también sufrió reorganizaciones, lo que llevó a un enfrentamiento entre Longo y Largo Caballero por la intención de este último de crear una Brigada Internacional con base en Cataluña, lo que dificultaría la afluencia de voluntarios desde Francia hasta Albacete. En una carta dirigida a Largo, Gallo le llama la atención sobre dicha iniciativa y le advierte de los múltiples peligros que esta acarrearía. Las Brigadas deberán organizarlas los brigadistas. Además envió una carta al PCE en la que proponía fusionar las Brigadas Internacionales con el Ejército Popular español. Propuesto que nunca se llevó a cabo, ya que no fue aceptada por el Comité Central del Partido.
    Tras finalizar la Batalla del Jarama, en plena reorganización, Crescienciano Bilbao, comisario general bajo el gobierno de Negrín, intentó limitar la influencia de los comunistas en el ejercito mediante la “disminución constante de la autoridad y las atribuciones de los comisarios”, acusándoles de partidismo. Longo criticó esto y se quejó de Bilbao, el cual, más tarde, encargó a Longo elaborar unas estadísticas sobre la composición política de la XLV División, acusándole de haber manipulado los datos debido al bajo número de socialistas y al elevado porcentaje de comunistas. Es probable que esta acusación estuviera motivada por la enemistad con el italiano, buscando su desprestigio.
    Además de comisario político, Longo fue el encargado de realizar junto a Teresa Noce y Came la propaganda antifascista italiana durante la Guerra Civil. Propaganda que jugó un papel decisivo en la desmoralización de los soldados fascistas italianos.
    El 28 de octubre de 1938, la Garibaldi recibió la orden de salir de España y Luigi Longo salió con ella. Los brigadistas que no pudieron regresar a su país fueron considerados en Francia “indeseables extranjeros” y, la mayoría, fueron internados en campos de refugiados. Este fue el caso de Longo que, en marzo de 1939, fue encerrado en el campo de Vernet-d’Ariège, junto con otros dirigentes de las Brigadas Internacionales y numerosos anarquistas de la XXVI División de Durruti. Gallo permaneció en este campo de concentración hasta 1941, cuando fue entregado a los fascistas italianos y encarcelado en Ventotene hasta 1943, año en el que fue liberado. Longo tomó entonces la dirección de las Brigadas Garibaldi, unas fuerzas comunistas de la Resistencia Italiana. En 1945 encabezó la insurrección antifascista en el norte de Italia que condujo a la liberación del país. Finalizada la guerra, propuso a Giacomo Calandrone el proyecto de contar la historia de los garibaldinos en España; aunque sería él mismo el encargado de realizar esta tarea, recogiendo todas sus vivencias y experiencias de la Guerra Civil en diferentes volúmenes, entre los que destaca Las brigadas internacionales en España. Luigi Longo se benefició de su condición de ex combatiente y, tras la muerte de Togliatti en 1964, fue nombrado secretario general del Partido Comunista Italiano. Desde ese puesto, expresó su oposición a la política de solidaridad nacional y compromiso histórico con la Democracia Cristiana llevada a cabo por Berlinguer.

Falleció en Roma el 16 de octubre de 1980.



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Ramón Martín

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