Serguéi Vasílevich Rachmaninoff

 




Serguéi Vasílievich Rajmáninov nació en Semyonovo el 1 de abril de 1873. Nacido en una familia de músicos, su madre era pianista de formación, y le educó, musicalmente, teniendo clases pagadas con profesores profesionales. La familia gozaba de una buena posición económica hasta que el padre se endeudó y se vio obligado a vender la finca familiar. En 1882 se trasladaron a San Petersburgo, donde Rachmaninoff ingresó en el Conservatorio. Tres años más tarde, sus padres se separaron y tuvo que trasladarse a Moscú, ingresando en el Conservatorio de Moscú, donde cursó estudios de piano y composición con Alexander Siloti, Anton Arensky y Nikolái Zverev. Serguéi destacó demostrando que ya era un virtuoso del piano, puesto que era capaz de tocar cualquier pieza, sin importar su dificultad, siendo magnífica su capacidad de leer a primera vista, además de poseer una memoria extraordinaria que le permitía volver a tocar piezas años después de haberlas escuchado por primera vez. Tenía la ventaja de que sus manos eran inusualmente grandes, lo que le permitía desplazarse por el teclado con más facilidad que los demás. Se graduó con honores en piano en 1891 y, en 1892, ganó la medalla de oro de composición, superando a Aleksandr Skriabin. Serguéi presentó su Aleko, una ópera en un acto que fue elogiada nada menos que por Piotr Ilich Chaikovski.

    Schonberg le describe así: "Rajmáninov era adusto, serio, taciturno y solo tenía unos pocos amigos íntimos. Era testarudo y no se dejaba avasallar, ni siquiera como estudiante".


Rajmáninov escribió su primer concierto para piano en 1890, y su primera composición fuera del Conservatorio fue el Preludio en do sostenido menor para piano de 1892. Recibió influencias de compositores anteriores del Romanticismo, como Robert Schumann, Frederic Chopin, Franz Liszt y Richard Strauss. Según The New Oxford Companion to Music, el Romanticismo en la música enfatizó la aparente dominación de la emoción sobre la razón, del sentimiento y el impulso sobre la forma y el orden, dándose valor a la novedad y la sensación, a la innovación técnica y la experimentación, y a la fertilización cruzada de ideas de diferentes disciplinas, tanto dentro como fuera de las artes. La influencia de los compositores románticos puede apreciarse en composiciones tan tempranas de Rajmáninov como la obra orquestal del año 1891 La roca, aunque, posteriormente, creó su propio estilo, en el que daba gran importancia a la melodía, la armonía y el ritmo. Podemos apreciar que, la orquestación de gran alcance y los sentimientos de melancolía marcan muchas de las obras de Rajmáninov.

    El compositor tuvo que esperar hasta 1897 para estrenar una obra importante: su Primera Sinfonía, estrenada el 15 de marzo de 1897 en San Petersburgo que fue, por desgracia, un desastre. El director de orquesta, Alexander Glazunov, quizás bajo los efectos del alcohol, influyó negativamente en la interpretación. Lo que ocasionó que los críticos no fueron, precisamente, amables; César Cui describió la obra de la siguiente manera: “Si hubiera un conservatorio en el Infierno, si a uno de sus talentosos estudiantes se le encargara escribir una sinfonía programática sobre las Siete Plagas de Egipto, y si compusiera una sinfonía como la del señor Rajmáninov, entonces habría cumplido su tarea con excelencia y haría las delicias de los habitantes del Infierno”. En la actualidad, el crítico musical Jürgen Otten da las siguientes razones para la reacción negativa: "fue la conjunción de elementos rusos, no rusos y novedosos lo que perturbó tanto a la crítica como al público". Geoffrey Norris, en The New Oxford Companion to Music, sugiere que fue la interpretación de la orquesta y no la música en sí lo que se consideró deficiente. El público tuvo que esperar 48 años para juzgar por sí mismo la siguiente interpretación pública de la Primera Sinfonía. Rajmáninov se tomó mal esa reacción negativa y no compuso música durante tres años, ganándose la vida como director de ópera en Moscú. Según sus propias palabras se sentía como un hombre que había sufrido un derrame cerebral y había perdido el uso de la cabeza y las manos.

    Recuperó la salud y la confianza en sí mismo gracias a la ayuda del Dr. Nikolái Dahl, que utilizó una terapia hipnótica. Finalmente, se sintió lo suficientemente bien como para empezar a componer de nuevo, y el resultado fue su magnífico Segundo concierto para piano, obra que dedicó a Dahl, estrenándose el 9 de noviembre de 1901, siendo bien recibido, lo que le valió a Rajmáninov el reconocimiento internacional. Y que sigue siendo una de las obras más apreciadas del compositor tanto por la crítica como por el público.

    A principios del siglo XX, el compositor se centró en la ópera, y su reputación se basó, quizás más, en la dirección de orquesta que en cualquier otra cosa. Rajmáninov dirigió tanto en el Teatro Imperial como en la Filarmónica de Moscú. A continuación, siguió trabajando, como director de orquesta, en el famoso Teatro Bolshói de Moscú.

    En 1902, se casó con su prima hermana Natalia Sátina, una unión que la Iglesia ortodoxa rusa no solía bendecir, pero que se permitió gracias a la intervención de una influyente tía. La pareja pasó su luna de miel en Europa y tuvieron dos hijas. En 1905, los Rajmáninov se trasladaron a Dresde para curar una enfermedad de su hija Irina. En Dresde, compuso su Segunda sinfonía (terminada en 1908), en la que destaca su impresionante solo de clarinete. Otras obras escritas durante su estancia en Dresde son la Primera sonata para piano y La isla de los muertos, un poema sinfónico inspirado por la visión del compositor del cuadro del mismo nombre del artista suizo Arnold Böcklin. De la ciudad alemana, los Rajmáninov regresaron a Rusia y vivieron en la tranquila finca de la familia de Natalia Sátina en Ivanovka, en el distrito de Uvarovsky.





Tras componer su Tercer concierto para piano que fue estrenado en Nueva York en 1909, Rajmáninov realizó una gira por Estados Unidos; a la que siguieron otras giras por Europa. Dividía su tiempo entre su casa de verano en Ivanovka y las giras de invierno. Esta secuencia solo se vio interrumpida por la Primera Guerra Mundial. Dio giras por el sur de Rusia para ayudar a recaudar fondos para la guerra, pero tras la Revolución Rusa en 1917, Rajmáninov y su familia dieron una gira de conciertos en Suecia, de donde se trasladaron a Suiza y emigraron definitivamente a Estados Unidos en 1918. Allí vivieron como rusos en el exilio, empleando sirvientes rusos y continuando sus tradiciones lo mejor que pudieron. En la década de 1930, escribió una carta abierta al New York Times en la que criticaba a la Rusia soviética, que ahora parecía estar permanentemente bajo las terribles garras de José Stalin. Durante el tiempo en que éste estuvo en el poder, la obra de Rajmáninov estuvo oficialmente prohibida en Rusia.

    Durante su estancia en Estados Unidos, se concentró en la interpretación, realizando numerosas giras, pero de vez en cuando componía nuevas obras, como la estrenada en 1926, el Cuarto concierto para piano, que, como el primero, no fue bien recibido, por lo que optó por introducirle algunos cambios, entre ellos acortar su duración. Creó su propia editorial en París, no solo para su propia obra, sino también para promover la de otros compositores rusos. La empresa se llamaba Tair, por las dos primeras letras de los nombres de pila de sus hijas, Tatiana e Irina.

    A lo largo de la década de 1920, siguió concentrándose en la interpretación de conciertos, pasó los veranos en Europa, en Francia, Dresde o en su villa a orillas del lago de Lucerna, en Suiza. Como pianista, Rajmáninov era considerado uno de los mejores, sino el mejor, en un período bendecido con grandes solistas. Su presencia en el escenario era impresionante, con su alta figura, el pelo bien recortado y la tendencia a inclinarse cerca del teclado. La postura de Rajmáninov minimizaba cualquier movimiento físico más allá de sus manos, que golpeaban las notas con una precisión y claridad inusuales.

    Aún en activo en la década de 1930, sus últimas obras, si las comparamos con las anteriores, tienen un tono más áspero y astringente. En 1934 compuso su célebre Rapsodia sobre un tema de Paganini, una pieza para piano y orquesta. Se trata de una de las obras más tardías y breves del compositor, pero es típica de su estilo arrollador y emocional, que se sumerge en las profundidades de una melancolía cargada de pausas y notas sueltas, antes de elevarse a cumbres de majestuosidad orquestal, y antes de descender de nuevo a una calma reflexiva. Rajmáninov terminó su Tercera sinfonía en 1936, revisándola en 1938, y en 1940 escribió su última gran obra, las Danzas sinfónicas. A principios de 1942, su médico le recomendó que se trasladara a un clima más cálido para mejorar su salud, En febrero, tras completar sus últimas sesiones de grabación, el compositor y su esposa se trasladaron a California, instalándose en una casa alquilada en Tower Road en Beverly Hills; y el mes siguiente, compraron una casa cerca de la vivienda de Horowitz, con quien solía interpretar duetos de piano, por mero placer y sin ninguna audiencia. Con Ígor Stravinski compartió sus preocupaciones por una Rusia devastada por la guerra. En julio de 1942, poco después de una actuación en el Hollywood Bowl, Rajmáninov sufrió de lumbago y fatiga, por lo que Informó a su médico, Aleksandr Golitsyn, que la próxima temporada de conciertos de 1942-1943 sería la última, para dedicar su tiempo a la composición. La gira dio comienzo el 12 de octubre, recibiendo muchas reseñas positivas de los críticos a pesar del notorio deterioro de su salud.








Él y su esposa Natalia estaban entre las 220 personas que se naturalizaron como ciudadanos estadounidenses en una ceremonia celebrada en Nueva York el 1 de febrero de 1943. Ese mismo mes un médico le diagnosticó pleuritis y le advirtió de que un clima más cálido le ayudaría a recuperarse. El optó por seguir con la gira, pero se sintió tan enfermo en Florida que se cancelaron las fechas restantes y regresó a California en tren, donde una ambulancia lo llevó al hospital, donde le diagnosticaron una forma agresiva de melanoma. Sus últimas apariciones como solista, los días 11 y 12 de febrero con la Orquesta Sinfónica de Chicago bajo la dirección de Hans Lange, y en las que interpretó el Primer concierto para piano de Beethoven y su Rapsodia sobre un tema de Paganini. Su último recital, tuvo lugar el 17 de febrero en el Alumni Memorial Gymnasium/Auditorium de la Universidad de Tennessee en Knoxville, incluyendo la Sonata para piano n.° 2 de Frédéric Chopin, que contiene una marcha fúnebre.

    Su salud se fue deteriorando rápidamente en la última semana de marzo, y el 26 de marzo, perdió el conocimiento y murió el 28 de marzo de 1943, cuatro días antes de cumplir 70 años. Su funeral tuvo lugar en la iglesia ortodoxa rusa de la Santísima Virgen María en Silver Lake. En su testamento, indicaba que deseaba ser enterrado en el cementerio Novodévichi de Moscú, pero debido a su ciudadanía estadounidense no se pudo realizar su última voluntad, por lo que fue enterrado, el 1 de junio, en el Kensico Cemetery de Valhalla (Nueva York).




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Ramón Martín

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