Jesús Monzón Reparaz
Nacido en Pamplona, el 22 de enero del año 1910, de una familia muy acomodada, ya que su padre era un conocido médico de esa ciudad. Posición que le permitió realizar sus estudios en el colegio de los jesuitas en Tudela, para pasar luego a estudiar la cerrera de Derecho en la antigua Universidad Central de Madrid, donde empezó a interesarse por la ideología marxista, ingresando en el Partido Comunista de España (PCE). A partir de 1920, se comienzan a fundar nuevas fabricas en Navarra, lo que da lugar a que emigren multitud de obreros hacia esa región, provocando que Navarra dejara de ser una región plenamente conservadora.
Al regresar Monzón a Pamplona, una vez acabados sus estudios universitarios, sus conocidos se extrañaban de que él, siendo de una familia muy conservadora, hubiera optado por el comunismo. A pesar de lo cual, siempre tuvo amistades tanto de derechas como de izquierdas, lo que le sería muy útil a lo largo de su vida.
En febrero de 1936, contrajo matrimonio con Aurora Gómez Urrutia, otra joven navarra, militante de Izquierda Republicana. La boda llamó la atención, por ser las primeras personas, que se casaron por lo civil en Pamplona. Al mes siguiente, junto con otros militantes de izquierdas, asaltaron la sede de la Diputación Foral de Navarra, de la que era funcionario, con la intención de sustituir a los diputados de ese organismo por otros del Frente Popular. A pesar del fracaso, adquirió cierta popularidad. Poco tiempo después, avisó al Gobierno de que los carlistas se estaban armando para intentar dar un golpe de estado. Sin embargo, Casares Quiroga, no le hizo caso, diciéndole que exageraba.
Antes de que diese comienzo la guerra, se reunió con los otros cuatro miembros de su pandilla, comprometiéndose a que siempre se ayudarían entre ellos, aunque lucharan en bandos contrarios. El golpe de estado del 18 de julio de 1936 triunfó sin ningún problema en Navarra, por lo que era necesario que Monzón huyera de allí como fuera, al estar su vida en peligro. Al parecer fue descubierto en su huida, aunque no fue denunciado. Francisco Lizarza, de ideología carlista, le escondió en su casa y consiguió que huyera a Francia, disfrazado de fraile. Esto dio lugar a que Lizarza fuera fusilado unos meses después. Monzón decidió trasladarse a territorio republicano, y las autoridades vascas le nombraron fiscal en Bilbao. Sin embargo, Aurora seguía viviendo en Pamplona, pero consiguió que la canjearan por otros presos y se la llevó a Bilbao. Allí fue donde nació su hijo Sergio.

Tras la caída del País Vasco en manos de los sublevados, el matrimonio se trasladó a Levante, siendo nombrado gobernador civil de Alicante y más tarde de Cuenca. En los últimos días de la guerra, el Gobierno le nombró secretario general del Ministerio de Defensa. Sin embargo, el golpe de estado del coronel Segismundo Casado, le impidió ocupar ese importante cargo. A raíz de estos acontecimientos. no les quedaba otra que huir cuanto antes de allí. Al ser un alto cargo del PCE, le permitieron tomar el mismo vuelo que La Pasionaria, rumbo a la Argelia francesa. La aeronave, un Dragón Rapide, igual al utilizado por Franco para pasar desde Canarias —donde era Capitán General—, al continente africano para ponerse al frente de las tropas sublevadas; partió del antiguo aeródromo de Monóvar (Alicante). Una localidad cercana a la Posición Yuste, cuartel general republicano, situado en una finca entre Petrer y Elda.
Al dar comienzo la Segunda Guerra Mundial, Monzón, su mujer y su hijo se hallaban exiliados en Francia. Por alguna razón que desconocemos, el matrimonio decidió enviar a su pequeño a la Unión Soviética. Al parecer, durante el viaje, hubo un brote de escarlatina, que causó la muerte de varios niños, entre ellos, el suyo. Nunca quisieron aceptar que esa historia fuera cierta, pero eso provocó que el matrimonio se divorciase. Aurora decidió exiliarse en México, mientras que Monzón, que ahora tenía como pareja a la militante comunista Carmen de Pedro, decidió permanecer en Francia. A pesar de que el PCE, dirigido desde Moscú, había dado la orden de no oponerse a los invasores alemanes en Francia, Monzón no pierde el tiempo; reúne a todos los exiliados republicanos con ganas de luchar y los entrena en el sur de Francia, para combatir contra los alemanes.
En esta época, crea la Unión Nacional, con la intención de reunir en ella a todos los que estuvieran exiliados o, aunque vivieran en España, estuvieran descontentos con el franquismo. Las principales ideas de este movimiento eran que había que tener respeto a la religión, promover una profunda reconciliación nacional y, por último, que la forma de gobierno fuera decidida por todos los españoles. No fue hasta que se produjo la invasión de la URSS, cuando la dirección del PCE dio autorización a sus militantes para que ingresaran en la Resistencia francesa. En 1943, regresó a España con una identidad falsa. Quería reconstruir el PCE, reuniéndose con miembros de otros partidos y sindicatos, como la CNT o ERC. Incluso se entrevistó con Juan March, que a pesar de ser aliadófilo, no le gustaba nada que Franco se aliara con el Eje; y que le prometió muchos fondos.
El 18/10/1944 varios miles de guerrilleros republicanos españoles invadieron el Valle de Arán para intentar la reconquista de España. En realidad, sólo fueron unos 10.000, pero con ello quisieron llamar la atención de los aliados para que se pusieran de su parte a fin de derrocar a Franco. Sin embargo, Santiago Carrillo aprovechó la ausencia de Monzón para condenar esa invasión, calificándola como una aventura o una quimera. Lo mismo que opinaron, Franco y Stalin; a pesar de lo cual el dictador español, dio órdenes para que se trasladaran unos 100.000 efectivos a la frontera con Francia para repeler esta invasión. Fracasada la operación, cada uno huyó como pudo. En el caso de Monzón, se fue, junto con Gabriel León Trilla, a Barcelona. Allí recibieron un mensaje del comité central del PCE para que fueran a Toulouse a fin de rendir cuentas de lo sucedido. Como veteranos comunistas, sabían que, debido a la férrea disciplina existente en su partido, eso de realizar una operación de ese tipo sin la previa aprobación del comité les iba a suponer la muerte. Antes de partir, un día hicieron una redada en Barcelona para atrapar comunistas y lo detuvieron en casa de uno de ellos. Al poseer una documentación falsa, fue puesto en libertad. Sin embargo, al salir de las dependencias policiales, se cruzó con un comisario especializado en perseguir comunistas que lo reconoció y lo volvieron a detener. Tuvo que utilizar sus muchas amistades, incluidas las de los miembros de su pandilla de Pamplona, para conseguir que no lo condenasen a muerte. Como resultado de estas pesquisas, en 1948, en su consejo de guerra, sólo le condenaron a 30 años de prisión. En cuanto a Gabriel León Trilla, que decidió esconderse en Madrid, fue localizado por miembros del PCE y, como el comité había decretado su muerte, dos miembros del mismo, lo llevaron hasta un solar, donde había habido un antiguo cementerio, en la actual calle José Abascal, y lo apuñalaron hasta matarlo.
Pero el comité central del PCE seguían queriendo asesinar a Monzón, al echarle la culpa del fracaso de aquella operación, por lo que mandaron llamar a todos sus colaboradores y los interrogaron a fondo. A partir de ahí, le acusan de todo lo imaginable, llegando a acusarle de ser homosexual y un agente franquista; y como era de esperar, lo expulsan del PCE.
Aunque Monzón y Aurora se habían divorciado y ella se había vuelto a casar, ésta se entera de la situación de Monzón y empiezan a cartearse. Esto da lugar a que Aurora se divorcie de su marido e intente retomar su relación con Monzón. En enero de 1959, consigue salir en libertad y, unos meses después, se vuelve a casar por poderes con Aurora, que seguía residiendo en México. A México se trasladará para trabajar como directivo de una gran empresa. Curiosamente, en 1967, el Opus Dei fundó un Instituto de empresas en México y lo contrataron como profesor de marketing. Sus ideas fueron copiadas en las escuelas de negocio en USA. También fue muy respetado por los empresarios. A finales de la década de los 60, quiso regresar a España para negociar con los directivos del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE) a fin de fundar una sucursal en Madrid. Al parecer, tuvo algún problema para entrar en España, pero una oportuna llamada a alguno de los miembros de su pandilla resolvió el problema. No obstante, le siguieron poniendo trabas en sus posteriores visitas a España. En los años 70 les dejaron volver a España y Monzón consiguió fundar en Mallorca un Instituto de empresa. Allí no sólo hablaba de economía y marketing, también de la situación política que podría darse tras la muerte de Franco. Incluso, llevó a sus clases a futuros líderes políticos, de todas las tendencias, que influyeron durante la transición española. Como el propio Ramón Tamames, que se hizo muy amigo suyo.
Aquejado de un cáncer regresó a Pamplona donde falleció el 24 de octubre de 1973. Aurora le seguiría dos años después.
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Ramón Martín




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