Etelvino Vega Martínez
Nació en Mieres (Asturias) el año 1906, en el seno de una familia obrera. Chapista de profesión, ingresó en el Partido Comunista de España en 1923, llegando a ser secretario general de las Juventudes Comunistas Asturianas entre 1924 y 1925. Trasladado a Madrid, en 1926, fue nombrado responsable de dicha organización juvenil, a partir de 1929. Entre el III y el IV Congreso, ostentó el cargo de Secretario Político del Comité Central de Juventudes. Durante 1934 y 1935, trasladó su residencia a Aranjuez y constituyó las Juventudes Comunistas. El 19 de Julio, al estallar la sublevación de los militares, se hizo cargo de las milicias rojas, saliendo, al día siguiente con su columna hacía la sierra del Guadarrama. El Partido Comunista había adiestrado a las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas, y Etelvino se incorporó, ese 20 de julio de 1936, al 5º Regimiento, interviniendo en su creación, y poniéndose al mando del batallón «Octubre nº 1», al frente de 200 milicianos voluntarios de las Juventudes Socialistas Unificadas. En la sierra de Guadarrama, con sus 200 milicianos y otras unidades, fueron capaces de detener, a pesar de la escasez de medios, a las columnas facciosas que intentaban tomar Madrid. También intervino en Pelayos de la Presa, en Illescas (Toledo), en Torrejón de Velasco y en Parla, en la Sagra madrileña. El 6 de octubre, se trasladó a Madrid procedente de la sierra, y el 1 de noviembre de 1936 mandaba la Columna Cercedilla, que operaba dentro del Ejército del Centro. Actuó en el sector V, en su calidad de comandante de milicias, y el 10 de noviembre, sustituyó al teniente coronel Clarirac en el mando de un batallón del 5º Regimiento y, cuando finalizó la Batalla de Madrid, ostentaba el mando de la 68º Brigada. Su hermano Carlos también un activo militante comunista, fue fusilado en Oviedo por los fascistas al poco de comenzar la Guerra Civil.
El 15 de diciembre de 1936, contrajo matrimonio, en el batallón «Octubre n.º 1» con Isabel Vicente Esteban, de 19 años, natural de Madrid, hija de Eduardo Vicente, uno de los firmantes del primer manifiesto del Partido Comunista Obrero Español en 1921. Isabel le acompañó en los frentes hasta que su embarazo y el cuidado de su hijo Carlos se lo impidió.
Etelvino intervino con exito en las batallas de Brunete y Belchite, integrado en el XVIII cuerpo de Ejército, al mando de la División 34. En la Conquista de Teruel jugó un papel decisivo, ocupando los arrabales y la Muela. El 5 de mayo de 1938 fue nombrado teniente coronel, interviniendo en la Batalla del Ebro al mando del XII cuerpo de Ejército. Tras caer Barcelona, fue cesado como jefe de dicho cuerpo de Ejército y pasó la frontera el 8 de enero de 1939; aunque en el mes de febrero siguiente, Etelvino junto a muchos republicanos, entre ellos mandos militares, decididos a mantener la resistencia frente a los sublevados, regresaron a territorio Republicano.
En marzo, en Madrid, el teniente coronel Casado se sublevó contra el gobierno de Negrín, y tras una vergonzosa y fracasada negociación con Franco, destituyó y encarceló a los mandos militares del gobierno Republicano legítimo, entre ellos a Etelvino, que ya había tomado posesión de la comandancia militar de Alicante mediante el decreto número 15 del Ministerio de Defensa, aunque pudo escapar y huir a Alicante. Allí fue uno de los miles de refugiados que se agolpaban en el Puerto de Alicante. Arrestado, fue trasladado al Campo de Almendros, a la Cárcel de Orihuela, y al Reformatorio de Alicante. El día 13 de abril en la Hoja Oficial de Alicante, editada por la propaganda franquista, se contaba que “..fue comandante militar de esta plaza, destacado comunista, representando a su partido en diversas ocasiones, gran actuante en el ejército..”.
Condenado a muerte en consejo de guerra, sin tener ningún tipo de garantía, afirmó que «sus méritos son debidos a hechos realizados en el campo de batalla y no a políticos». En los últimos instantes de su vida, arengó a cuantos, con él, iban a cumplir el último destino. El 15 de noviembre de 1939, oyeron la llegada de la camioneta que anunciaba a los presos el anuncio de los pelotones de ejecución. Ese día le tocó a él.
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Ramón Martín




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