Manfred Zalmánovich Stern (Emilio Kleber)

 


Manfred Zalmánovich Stern, conocido en España como Emilio Kleber o general Kleber, nació en Bucovina (Imperio austro-húngaro en 1896), en una familia de origen alemán y ascendencia judía. Realizó estudios de medicina en Viena. Durante la Primera Guerra Mundial combatió en las fuerzas austriacas del frente oriental hasta ser hecho prisionero por las tropas rusas zaristas en 1915 y enviado a Siberia. Con la Revolución de Octubre de 1917, derrocado el zar Nicolás II, es liberado y se une a los bolcheviques, integrándose en el Ejército Rojo. Combate, distinguiéndose en los frentes de Siberia y Mongolia, y una vez terminada la lucha, realiza estudios militares en la Academia Frunze, tras los que se integra en 1924 en los servicios de inteligencia militar. Ascendiendo en los núcleos de funcionarios de la URSS prestó servicios en el Komintern y se unió al Servicio de Inteligencia Soviético (GRU, antecesor de la NKVD). Desde 1929, gracias a su amplio conocimiento de lenguas extranjeras, realizó misiones para la URSS en Estados Unidos, trabajando en espionaje, supervisión de grupos comunistas adheridos al Komintern, y formando grupos de informantes; en 1932 fue enviado a China donde colaboró con la República Soviética de China establecida en el soviet de Jianxi, volviendo a la URSS en 1935.




En 1936, tras estallar la Guerra Civil Española, con la decisión de Stalin de apoyar a la República, fue enviado a España para integrarse en las Brigadas internacionales gracias a sus habilidades políticas y su valiosa experiencia militar. Una vez en España, adoptó el nombre de Emilio Kleber, invocando ser un soldado aventurero de origen austriaco, pero nacido en Canadá, versión que confirmaron ante la República sus jefes soviéticos. Como militar, mandó la XI Brigada Internacional en el Ejército Popular de la República al empezar los combates de la Casa de Campo (luchando en la Batalla de la Ciudad Universitaria de Madrid), en noviembre de 1936. Al ser repelido el ataque del bando sublevado contra la capital española con una muy buena actuación de las Brigadas Internacionales, Stern ganó fama internacional como «salvador de Madrid», gracias a la propaganda auspiciada desde la URSS, destacando un reportaje del periodista estadounidense Herbert Matthews, elogiándole y calificándolo como un personaje destinado a desempeñar un gran papel en el turbulento periodo que afronta el mundo.

La fama obtenida como «general Kleber» le generó un lugar preeminente entre los jefes de las Brigadas Internacionales, convirtiéndose en una celebridad entre los simpatizantes de la República Española en todo el mundo. Esta fama no buscada empezó a generar las sospechas de Stalin, por entonces embarcado en la Gran Purga de 1937 y muy desconfiado ante todo líder comunista que ganara reconocimiento público fuera de la URSS. Stern, participó después, en otros combates importantes, ya al mando de la recién creada 45.ª División, compuesta por brigadistas internacionales. A lo largo del verano de 1937 intervino en las Ofensivas de Huesca, Brunete, Zaragoza y Belchite, pero los malos resultados obtenidos en estos combates redujeron su popularidad entre los mandos no comunistas del Ejército republicano. Durante los combates en Belchite, expresó su decepción por la deficiente actuación de la 119.ª Brigada Mixta, sobre la que dijo: «No sirve para nada...». Debido a esto, a inicios de 1938, fue relevado del mando de la 45.ª División, y reemplazado por el comunista alemán Hans Kahle; aun así, siguió en España prestando servicios como agente del Komintern, enlazando con el gobierno republicano y gozando todavía de un prestigio militar elevado entre los miembros del PCE. Al abandonar España con motivo de la retirada, en octubre de 1938, de las Brigadas Internacionales, fue llamado a Moscú y recibió una oferta del jefe de la NKVD en España, Alexander Orlov, que deseaba integrarlo a su servicio, al temer que la fama obtenida en la guerra española lo haría presa fácil de las suspicacias de Stalin. No obstante, el general Voroshílov, jefe de los asesores soviéticos en España, rechazó la transferencia y determinó que Stern volviera a territorio soviético.

    Una vez en la URSS, Stern fue arrestado y mediante torturas se le arrancaron confesiones de supuestos actos de traición cometidos en España, y en mayo de 1939 se lo condenó a quince años de prisión, por lo que fue encarcelado en un campo de prisioneros del Gulag. Tras esta condena, su nombre y las alusiones al «general Kleber» fueron borrados de las historias oficiales soviéticas sobre la guerra civil española. Murió de extenuación física en el campo de trabajo Ozerlag de Sosnovka, en Taishet, Siberia, en febrero de 1954.


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Ramón Martín

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