Pierre-Antoine Dupont L’Étang

 


Nacido en Chabanais (Francia), el 14 de julio de 1765, en el seno de una familia de noble cuna, comenzó su carrera militar con 19 años en la legión francesa del Conde de Maillebois, en las Provincias Unidas apoyando al partido democrático en su guerra contra Prusia. Al ser licenciada esta legión en 1787, ingresó como teniente de artillería en un regimiento de dicha arma, que aún servía a las Provincias Unidas; allí permaneció hasta 1790. En 1791 sirvió como subteniente en el regimiento de infantería 12 de línea, recibiendo, un año después, su bautismo de sangre y el grado de teniente coronel. En 1793 fue ascendido, sucesivamente, a coronel y a general de brigada, formando parte del Estado Mayor del Ejército del Norte. Al ser creado el Gabinete Topográfico por el Directorio, entró a prestar en él sus servicios. Aquí adquirió interesantes relaciones, entre ellas la de Napoleón Bonaparte.

A continuación, pasó a formar parte de los ejércitos de Sambre y Mosa, siendo brillante su comportamiento en la campaña de Alemania, lo que le valió el ascenso a general de división. La adhesión de Dupont al primer cónsul durante el golpe de 18 de brumario le valió ser nombrado jefe del Estado Mayor de la Reserva para la campaña de 1800, interviniendo en este cargo en la Batalla de Marengo contra el ejército austriaco. Al ser creada la Legión de Honor, para premiar sus servicios prestados al Estado, fue nombrado gran oficial de la Orden. En 1805, durante la campaña del Danubio, al mando de una de las divisiones del mariscal Ney, fue objeto de mayores distinciones, especialmente en la acción de Albeck-Haslach, en la que, al prever la huida de los austriacos de la ciudad de Ulm, contribuyó al aislamiento de estos y a la captura de Mack y su ejército. Aunque aún se haría más famoso en la Batalla de Friedland.

Con un historial que pocos comandantes de división de Napoleón podían exhibir, entró en España en 1808, en plena Guerra de la Independencia Española. Tras ocupar Madrid, Dupont, recientemente nombrado conde por Napoleón, fue enviado a someter Andalucía; aunque allí, tras unos éxitos iniciales, hubo de retirarse a los pasos de Somosierra, donde, a pocos kilómetros de Córdoba derrotó a un pequeño ejército en la Batalla del puente de Alcolea, entrando en la capital y provocando el saqueo de la ciudad, durante tres trágicos días, donde se produjeron: asesinatos, robos, tropelías y violaciones. Perseguido y aislado por las fuerzas del general Castaños, se ve obligado a abandonar Córdoba, para ser derrotado en la Batalla de Bailén, viéndose obligado a capitular, siendo la primera derrota de un ejército Napoleónico en tierra firme. Tras un tiempo de reclusión bajo vigilancia embarcó en Cádiz el 5 de septiembre y llegó a Toulon el día 21.

Su participación en diferentes campañas y los éxitos obtenidos, hizo que Napoleón le reconociera como uno de sus grandes generales, pero tras la derrota sufrida en Bailén, fue culpado por Napoleón y encarcelado a su llegada a Francia junto a otros generales vencidos; siendo sus causas sometidas al dictamen de una Comisión Especial, nombrada al efecto. En virtud de dicho dictamen fue privado de todos sus grados, títulos y condecoraciones; borrado del anuario de la Legión de Honor, además de prohibirle el uso del uniforme militar y el empleo de su título de conde, se le confiscaron todas sus pensiones y se le recluyó en prisión.

Al regresar los Borbones, Luis XVIII le sacó de prisión devolviéndole todos los honores y prebendas, y nombrándole comisionado del Departamento de Guerra, cargo en el que fue confirmado el 3 de abril, con rango de ministro. El 7 de noviembre, el rey ordena que "el expediente de su condena que, independientemente de su más o menos injusticia, tenía todas las características de un acto arbitrario más que de una condena regular y legal", sea eliminado. Pero su administración en el Departamento de Guerra es deficiente, realizando numerosos despidos, despilfarrando la Legión de Honor o nombrando a conveniencia en las filas del ejército, lo que provocó numerosas quejas. Por otro lado, se entrega al partido reaccionario, con tal exceso que unos meses después, el 3 de diciembre de 1814, el rey, se ve obligado a retirarle la cartera de guerra; a cambo se le dio el gobierno de la 22.ª división militar y la cruz del comandante de Saint-Louis.

Nuevamente depuesto el 3 de abril de 1815, durante los Cien Días, es encerrado en Doullens, siendo puesto en libertad tras el regreso de los Borbones. A su regreso de Gante, fue nombrado Ministro de Estado y miembro del Consejo Privado el 19 de septiembre de 1815. El 22 de agosto de 1815 el colegio departamental de Charente lo elige diputado, viendo renovado su mandato hasta 1830. Durante estas legislaturas se sentó en el centro-izquierda entre los constitucionalistas. Aceptada su reclamación sobre sus derechos de pensión el 13 de agosto de 1832, se dedicó, plenamente, a su vida privada, hasta su muerte, acaecida en París el 9 de marzo de 1840.

Ramón Martín

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